Cuidemos de nosotras y cuidaremos mejor de ellos/as
"Consejos vendo que para mí no tengo", lo confieso. Porque la realidad es que en los cerca de veintiocho meses de vida de mi hijo, ha sido poco el tiempo que he sacado para mí, para mis aficiones y mi descanso.
¿Por qué? Bueno, si apartamos por un momento la cuestión de la pandemia y la imposibilidad de dejar al peque con abuelos o amigas con niños, hasta los diechiocho meses (momento en el que nos confinaron en casa), no había buscado momentos de soledad y esparcimiento simplemente porque no me prioricé. Así de simple.
No es que no los necesitara, no es que no soñara con encontrar un momento libre en el que sentarme a escribir, a leer, en el que llenarme la bañera o salir a andar con la música martilleándome el cerebro a todo volumen. Deseaba esos momentos pero me había puesto el traje de súper mamá y no sabía cómo quitármelo ni un segundo.
Incluso cuando los fines de semana los abuelos se ofrecían a hacer de canguros para que mi marido y yo tuviéramos tiempo a solas, no lo veía (veíamos) necesario. ¡Error! Mamás, leedme con atención especialmente las primerizas: necesitáis tiempo para vosotras, ratitos para encontraros y mimaros, y también necesitáis tiempo de calidad en pareja. La unión y la confianza se resienten cuando uno no encuentra tiempo para amarse despacito y sin prisa, para sonreírse y bromear en una cena para dos o para, simplemente, recordar que sois más que padres, compañeros de vida.
Así que ahora que he despertado del letargo, que el cuerpo me pide marcha y la mente tiempo de ocio en soledad o en pareja, mi cerebro responsable me dice que las circunstancias son las que son y no hay ni abuelos ni casas ajenas a las que deba llevar al peque.
No obstante, la lección está aprendida y espero que todas lo tengáis meridianamente claro. Tener un rato para nuestras cosas es fundamental. Ahora mismo escribo esto mientras mi príncipe duerme la siesta. Podría estar doblando ropa o recogiendo la cocina, pero eso va a esperar porque ahora me apetece escribir, leer, soñar, y el desorden seguirá ahí esta tarde. Y esta mañana papi Fran se ha llevado a Noel a pasear y yo he hecho bicicleta (cuarenta minutazos de pedaleo, que se dice pronto) y he visto un capítulo de Patria en la tranquilidad de un salón vacío y con el sol entrando por la ventana. ¡Y soy otra persona!
Porque cuando rascas unos minutos en soledad, tranquila, relajada, estás más preparada para lo que venga, para ser una mamá divertida que juega y ríe, una mamá enérgica y feliz.
Hacedme caso que yo he aprendido a base de tropiezos: buscad vuestro momento, daos una ducha con música de los '90 sonando de fondo, salid a andar con alguna amiga (mascarilla mediante), id de compras sin las prisas y los llantos. Dedicaos ese tiempo y disfrutad de vosotras mismas.
Consejo: hablad con vuestras parejas y hacedles saber que os vendría bien que algunas tardes a la semana se queden una horita con los peques. Fijad ese tiempo en el calendario como "tiempo para mamá" y organizad de antemano actividades y cositas que os apetezca hacer. Y si lo que queréis es tiraros en el sofá de forma contemplativa, también está bien. ¡A por ese tiempo para nosotras!

Comentarios
Publicar un comentario